Leer es algo que amplía el conocimiento y aumenta el vocabulario, de hecho, este es el concepto general de las personas sobre la lectura. Pero para mí tiene un significado diferente, ya que es algo que transporta al mundo del protagonista, donde se vive y se sueña con los ojos abiertos.
Otros lo hacen por obligación, yo lo hago porque disfruto mucho de ello, a decir verdad, pasaría horas viviendo muchas historias mediante la lectura.
En muchas ocasiones me he cuestionado qué sería de la sociedad si las personas le dedicaran por lo menos un momento a la lectura, tal vez nuestra realidad sería muy distinta, tal vez ya no habría tanta violencia, discriminación, corrupción tanta injusticia y desigualdad. La sociedad sería muy culta como alguna vez lo fue, en un pasado no muy lejano.
Ahora, por qué el título “EL INDÍGENA TAMBIÉN SIENTE” y es por la siguiente razón.
Una vez que empecé a leer la novela de LOS RÍOS PROFUNDOS del autor José María Arguedas, pude insertarme en la historia y darme cuenta de que, mediante Ernesto, Arguedas nos muestra cómo vivió muy de cerca el abuso y la violencia hacia el indígena. Razón por la cual él lucha por el reconocimiento del indígena peruano, como persona: con dignidad e igualdad en derechos.
El título de la obra LOS RÍOS PROFUNDOS hace referencia a la profundidad de los ríos de los andes peruanos, así mismo a las raíces ancestrales de la cultura andina, reconocida por Arguedas como la identidad nacional del Perú.
Todo comienza cuando Ernesto junto a Gabriel, su padre, llegan al Cusco, en busca de EL VIEJO, para un apoyo económico, pero es el pongo quien los recibe, él mostraba una clara actitud de “pertenencia del viejo” lo que nos da a entender la presencia de la violencia, además de la desigualdad, ya que se sentía menos por ser un “indio” tal vez porque así se lo hizo creer “EL VIEJO”.
Ernesto junto a su padre emprenden su camino rumbo a Abancay, una vez que llegaron, vieron un pueblo triste y solitario, lugar en el que Gabriel internó a su hijo en un colegio, donde el director era el padre Linares. Es allí donde
Ernesto tendrá que enfrentarse a una nueva realidad solo.
En el internado Lleras y Añuco hacen la representación de que la injusticia y la violencia están siempre presente en la novela por las acciones que éstos realizan. El Padre Director es uno de ellos, porque es un sacerdote que promueve la violencia y el odio, con la excusa del “patriotismo”
Por otro lado, tenemos a la opa Marcelina quien es una mujer loca que vive en el colegio. Los alumnos mayores suelen abusar de ella, lo ven como si fuera lo más normal del mundo. Como vemos la violencia llega demasiado lejos y nadie hace nada, para evitarlo.
Por eso, Ernesto se siente confundido y solo, y muchas veces quiere fugarse.
No obstante, encuentra consuelo en la naturaleza y en los recuerdos. La memoria es fundamental a lo largo de toda la obra, ya que Ernesto recuerda el pasado como método de supervivencia, para no sentirse triste y solo, en un mundo lleno de injusticias. Sin embargo ¿quién no se ha dejado seducir por la nostalgia?
El zumbayllu es un trompo. Su canto produce en Ernesto, y en los demás, momentos de paz, ternura y reconciliación: «Para mí era un ser nuevo, una aparición en el mundo hostil, un lazo que me unía a ese patio odiado, a ese valle doliente, al Colegio.» Notamos que un solo objeto puede transmitir tanto en los que lo rodean. El zumbayllu consigue alegrar a Ernesto, ya que logra unir a todos por un instante, así como reconciliarlos.
Lo más hermoso de la sierra es poder contemplar las tradiciones, cuando cantan y danzan, cuando tocan música lo hacen con verdadera emoción a esto se asemeja el baile y la melodía del zumbayllu y los relatos que hace Ernesto sobre su trajín sobre la vida.
Las chicheras de Abancay elaboran un motín en contra de los trabajadores de los hacendados, porque ellos están robando la sal. El Padre Director interviene a favor de los malhechores, porque le conviene tener a los indios sumisos. No me cabe la menor duda de que sería fácil comprar a este hombre, que ya de por sí está corrompido por la ambición de poder.
Ernesto se une a la revuelta. Se siente identificado con la protesta y desea ayudar porque es más fuerte su cariño hacia los indios que hacia los “mistas”. Este es un gesto muy valiente por parte de él. No muchas personas se atreverían a apoyar causas justas. El miedo al “qué dirán” nos frena.
Hay un gran repudio a los que se manifiestan. Los habitantes ricos de Abancay de muestran indiferentes e incluso ofendidos por el motín. En el fondo saben que es lo acertado y por eso reniegan tanto. Descubrir que tu realidad es más dura de lo que creías es desolador. Lo bueno es que nada detiene a las mujeres, que están determinadas. Logran su cometido repartiendo la sal entre indios y colonos. Luego, los trabajadores de los hacendados arrebatan los sacos de sal a los colonos.
La injusticia vuelve a expandir su sombra sobre Abancay, ya que el Director castiga a Ernesto por haber sido parte de la protesta.
Al siguiente día, ambos visitan a los colonos para oficiar una misa. El sacerdote manipula a los colonos para que se sientan culpables, por ello, algunos lloran. Ernesto no resiste la falsedad en las palabras del Padre Director y huye.
El ejército llega a Abancay a poner orden. ¿Qué es poner orden para ellos? Es detener cuanto antes el desarrollo del pensamiento. Impiden que los indios se defiendan y luchen por igualdad. A cambio de ello les brindan temor. Lo cual no deja actuar a las personas de la mejor manera.
Ernesto tiene un amigo llamado Antero, quien se conmueve con el sufrimiento de los indios, no obstante, piensa como hacendado, porque es hijo de uno de ellos. Eso es lo que hiere a Ernesto.
A lo largo de toda la historia, la música representa lo amado, porque te hace recordar. Te hace sentir vivo. Ernesto está conectado con la música.
A mí me encantan los huaynos. Porque pueden ser las más tristes melodías que te estremecen hasta llorar.
La peste llega a Abancay desde lejos. Y las clases se suspenden en el colegio.
La gente comienza a huir a los pueblos de los cuales proceden. Los hacendados desaparecen porque los indios comienzan a invadir el pueblo.
Junto con ellos llega la peste. Entonces, la peste es sinónimo de justicia y libertad, porque consigue que los colonos recuperen su tierra que les fue arrebatada a zurriagazos.
Ernesto también se va. Atraviesa solo las cordilleras buscando escapar de la peste, pero con la confianza de que nada malo sucederá con él. Espero que al final Ernesto consiga reunirse con su padre, y que supere la nostalgia que lo caracteriza. Aunque, si lo pienso, eso es lo que lo hace especial. Así que yo festejo las ansias de justicia de Ernesto. Porque él se levante como un faro luminoso e intenta evocar el pasado para restaurarlo en el presente.
ALEG ALTEZ


No hay comentarios:
Publicar un comentario